miércoles, 15 de diciembre de 2010

La penúltima excursión.


Domingo, día de excursión para conocer los increíbles alrededores de La Paz. La idea era dar una vuelta por el altiplano, cerca de parques naturales, para ver la cordillera, sus lagos y su fauna. Esto es a bastante más de 4000 metros de altitud y a más de 40 km del asfalto más cercano. El pueblo de al lado del asfalto queda por encima del Titicaca. En medio está la laguna de Tuni, y una aldea de comunarios, nosotros estábamos en lo que parecía el final del camino.


Después de un par de vueltas y de no encontrar el camino, fuimos tras de lo que parecía la ruta, pero en una mala maniobra, a menos de un metro del lugar por donde habíamos ya cruzado y estábamos de vuelta, hizo que embarrancáramos.



El intento fue ir levantando el auto con el gato, haciendo tope debajo con piedras, pero las 2 toneladas además de la flexibilidad de los amortiguadores lo hacían muy difícil. Era además época de lluvias y la caminata hasta Tuni parecía muy dura, no digamos hasta el asfalto. De repente, aparecieron a lo lejos unos ciclistas, parecía un espejismo. En realidad eran dos niños que vivían todavía más arriba. Poco a poco nos hicimos entender y supimos que vivían con su papá en unas casas más altas que no se veían, y tenía una moto. Por supuesto, el padre no bajó, así que me subí a buscarlo. Eran tres niños y el padre que habitaban en la casa de abajo. En el tejado hay huesos de llama, y a la derecha (no se ve) un horno. El lugar por lo menos estaba aseado.
Tras un rato de conversación convencí al padre, mediante contraprestación, de que me acercara en moto hasta Tuni, y sino, seguiríamos hasta el asfalto.

En Tuni encontramos a una persona que tenía coche. La conversación fue más difícil, ya que preguntaba sin comprometerse a nada, se reía: ¿cuántos son? ¿el auto es vuestro? ¿cómo fue?. Tras hablar en aymara con Eloy (el de la moto), dijo después de unos minutos que sí que nos llevaba. Subimos hasta el primer río, desde ahí caminé hasta el coche para avisar y quedamos con Eloy que nos guardaba el coche. En la bajada intentamos convencer a camioneros de que nos ayudaran a sacar el vehículo, pero estaban chupando y dijeron que no. Más vale.

Estas son la criaturas que nos salvaron inconscientes. No habían visto nunca una cámara de fotos y la música del MP4 les pareció extrañísima. De Eloy y el dueño del coche que nos bajó no tengo fotografías porque consideran que les puedes hacer brujería. Cuando me eché la mano a la cámara para fotografiarles me miraron con una mezcla de miedo y agresión.


Al día siguiente fueron con dos coches y arneses. Ni un milímetro.
A los dos días enviaron una grúa con un equipo de cuatro personas. Al principio los apedrearon, pensando que estaban robando el auto y porque decían que había habido una violación en la zona y estaban los comunarios reunidos viendo que hacían. Finalmente se pudo sacar tras varias horas.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Copacabana y el Titicaca

El lago Titicaca es el segundo lago más grande de sudamérica. Además, es el lago navegable más alto del mundo. Está situado a 3.812 metros de altitud, y su superficie es de más de 8.372 km cuadrados, mayor que 6 de las 17 Comunidades Autónomas de España.
El principal lugar del lago, en la parte boliviana, es el santuario de Copacabana. Este santuario fue el principal lugar de culto de la época incaica, pues el lago se consideraba sagrado. El nieto del último inca dice que en un sueño se le apareción la Virgen y le dijo que hiciera construir un santuario en su honor. Hoy siguen las peregrinaciones desde toda la región hasta el lugar (desde la paz son 138 km y se hace en semana santa).
Para llegar al santuario, hay que cruzar el estrecho de Tiquina, que separa las poblaciones de San Pedro y San Pablo. En estos lugares todo el mundo vive de ayudar en el cruce del estrecho, así que en cuanto sospechan que hay planes de construir algún tipo de puente o carretera de circunvalación, aunque sea lejana, hacen huelga de verdad. Hay que tener cuidado con que la barcaza aguante el peso de lo que transporta, e intentar no cruzar por la tarde, pues aumenta el oleaje y puede moverte en la ruta o hacerte naufragar. El agua está tan fría que no se aguanta hasta que venga alguien al rescate.
Dentro del lago hay dos islas principales, la Isla del Sol y la Isla de la Luna. En la Isla del Sol existen varios vestigios incas, pues era un centro ceremonial. La Isla de la Luna fue utilizada como prisión y como lugar de tener a las ñustas, las vestales incas. La Isla del Sol tiene alojamiento para descansar y disfrutar de las vistas.

En el lago todavía viven los Urus, población preincaica que sobrevivió a la invasión de estos construyendo islas de totora y quedándose en medio del lago. Los barcos tienen unas formas muy características.



El lago se ha considerado sagrado desde tiempos muy antiguos. Así, los incas afirmaban que Manco Capac y Mama Ocllo, los primeros incas, salieron del lago para fundar el Tahuantinsuyo. También hay leyendas anteriores, verdaderamente similiares al Génesis: se dice que el lago era un valle maravilloso que albergaba el paraiso, cuyos pobladores no conocían la maldad. Los dioses les permitieron seguir así con la condición de que no subieran a las montañas donde ardía el fuego sagrado (prometeo). El diablo les tentó y subieron, y los dioses, al verlo, decidieron exterminarlos haciendo que fueran atacados por pumas. El Dios Inti, o Viracocha (el sol), lloró al verlo, durante cuarenta días (como el diluvio universal), y creó el lago. Solo se salvó un hombre y una mujer a bordo de una barca de junco.
Se cuenta por otro lado que hay sirenas que cantan en la noche, en una zona de cuevas de difícil exploración submarina, donde se afirma que hay una ciudad perdida, tragada por las aguas.
El hecho constatado es que existen ruinas precolombinas debajo de las aguas.



La Isla del Sol, por su altitud y la existencia de hospederías, se utiliza como lugar de entrenamiento en altura para los montañeros que van a realizar travesías en los Andes. Si bien, coexisten con los habitantes locales, que mantienen sus costumbres y tradiciones: el guía contaba que fue un día de festividad religiosa aymara con turistas, y los lugareños le arrearon varios chicotazos (látigo local). A la derecha del señor de azul...






lunes, 29 de noviembre de 2010

Sucre II

De Sucre destacan ante todo sus rincones y curiosidades, lo que hacen que, a pesar de su pequeño tamaño, el visitante pueda pasear durante horas, tranquilo, descubriendo detalles.


En esta iglesia se manifiesta un claro ejemplo del sincretismo religioso de los primeros años de cristinaciación, con sirenas, atlantes y flores típicas.

Plaza de la Recoleta, al atardecer, una cuadrilla toca la guitarra.


Mirador de la recoleta. Debajo del mirador a un café jardín, donde los turistas ven el lento atardecer.



En las afueras de Sucre hay una mansión, que fue propiedad del segundo señor de las minas en Bolivia, nombrado príncipe por el Papa León XIII. La casa está restaurada, pues cuando fue cuartel militar se dedicaron a abrirla de arriba a abajo buscando tesoros. Al otro lado del jardín-parque había un orfanato con decenas de niños. Los comentarios de los visitantes locales fueron en sentido de que seguro que habría un túnel de unión...
La guía contaba que los soldados no querían hacer guardia en el edificio, y que alguno enloqueció cuando los encerraban en la bodega como castigo, por las visiones que se producían. Ella asegura que hace unos meses vino una familia y, tras sacar varias fotos, el padre no salía en las mismas, así que se marcharon deprisa.

Ejemplo local de urbanismo: el patio del convento es museo militar.








domingo, 21 de noviembre de 2010

Sucre I

Sucre, un pedacito de Andalucía en el corazón de Bolivia. Con permiso de Tarija, que aún no conozco. Sus calles encaladas y su ritmo de pueblo pequeño en la serranía le dan un aire romántico que hace que turistas occidentales que fueron a pasar unos días acaben alargando el viaje, para al final abrir un café o hacerse guías turísticos.
Situada a algo más de 100 kilómetros de Potosí, fue la primera ciudad fundada en la actual Bolivia, lugar de residencia de los administradores de las minas. En esta ciudad universitaria comenzó el grito libertario en la América española. Fue la capital administrativa de Bolivia hasta finales del siglo XIX, hoy sigue siendo la capital constitucional y sede del poder judicial. Hoy todavía el sucrense tiene un cierto aire de hidalguía, y habla pausado en un castellano antiguo y riguroso.
Vista de la ciudad desde el mirador de La Recoleta.








Entrada a la catedral, en la plaza principal. Guarda una virgen cuyo manto está hecho de joyas.
Una calle cualquiera, un día cualquiera.

Dentro de la ciudad antigua, hay numerosos edificios que tienen o tuvieron uso religioso, con agradables patios.










lunes, 1 de noviembre de 2010

Lógica andina II

Restaurante medio; carta con unos 15 platos, recomendado. Uno entra, se sienta, le ponen de beber, y cuando va a pedir, le dicen: el 8 no hay. Bueno, póngame por favor el 9. Ese tampoco hay. Entonces el 3. Lo siento pero creo que no nos queda. El seis por favor. Licenciado, creo que no tenemos. Oiga, ¿cuáles tiene?. El 1, el 2 y el 4 no más.


Excursión y visión de negocio a largo plazo. Vamos a Chacaltaya, un 5.000 que está cerca de la paz (a 32 kilómetros, pero por cómo está el camino son unas dos horas). Son dos vehículos con cuatro personas cada uno y, a cada chófer, se le paga por ese día el equivalente a la mitad del salario mínimo del país. Todos contentos, animados y sonrientes, porque nos gusta ir a conocer el país. A la vuelta, en la otra punta de la ciudad, nos despedimos de la mitad del grupo que va a los mercados. Abrazos, y el chófer reparte tarjetas para la próxima. Los que no vamos al mercado le decimos que nos lleve a nuestra zona. A eso de mitad de camino, y cuando queda una ladera larga, le llama su amigo para ir a chupar. "Lo siento hermanos, tengo un compromiso que no recordaba, no os dejo en casa, sino en la esquina siguiente".


Visión de mercado cholita. Cualquier mercado de frutas y verduras en cualquier lugar de cholitas. Va uno temprano, a comprar, y ve una señora muy mayor con unas 8 ó 10 naranjas (o manzanas, o tomates). Solo quería la mitad, pero como están medio bien de precio, y la cholita, tan mayor, inspira cierta compasión, se le dice que se le compra todo lo que tiene, sin regateo. La respuesta es invariable, no va a vender. No va a vender por un motivo evidente: "Caballero, es muy temprano, y si vendo todo ahora no tengo nada que hacer el resto del día".

viernes, 29 de octubre de 2010

Lógica Andina

Venta.

En Bolivia todo el mundo regatea. Menos en el supermercado, se regatea hasta en las tiendas de ropa, por eso no han llegado las técnicas de márketing de "todo a 99" o cosas así. Por supuesto, el precio ya se pone pensando en la rebaja. Además, hay técnicas de venta locales dignas de estudio:

i) Mercado de frutas del viernes, que se mueve cada día a un lugar. Evidentemente, el que va es que es del barrio y además le gustan esas cosas. Después de comprar el equivalente a 17 euros, al pedir una bolsa, te cobran medio, por la bolsa, para que te puedas llevar la compra cómodo (las bolsas que dan normalmente no tienen asas).

ii) Mercado callejero de lo que sea. Se pregunta el precio del elemento en general, X, se busca, se prueba (si te dejan tocar, pues hay quien te pregunta si vas a comprar antes de que mires, para atenderte o no), y cuando vas a pagar, te dicen "justo ese es 2X".

iii) Restaurante en zona residencial y no turística. Sábado por la noche y vacío. Mientras cenas, alguien hace como que canta 3 ó 4 canciones a la guitarra. Cuando vas a pagar, te dice el camarero que el dueño pide 20 pesos por la música, que no has pedido, te ha molestado y no estaba anunciada.

iv) Taxis: antes de subirte, te preguntan el destino (si es que se paran si vas solo), y si no les conviene, o el precio que les ofreces no les gusta, siguen, aunque no haya nadie a la vista en toda la calle.

¿Y mañana? Mañana será otro día. Hoy, según el sapo, la pedrada.


Preguntas.

Nadie sabe nada. Nadie ha visto nada. Nadie conoce nada. Si se busca una calle, con un número concreto, se puede estar preguntando varias veces por la zona. Respuesta larga: no sé. La corta: mmmm. Al cabo de un rato ves que estás en la calle que buscas, y al lado del lugar concreto.

Mercados grandes, donde se vende de todo. Si se pregunta por el aseo tienes dos opciones. Respuesta larga: por allá (lo más parecido es un locutorio). Corta: mmmm.


Turismo.

Vaya a donde uno vaya, no va a visitar lo que quiere, sino lo que le dejan. Lo habitual es la escena siguiente: llegar al hotel, preguntar por las atracciones del lugar, y recibir la respuesta corta, o, como mucho, un folleto.
Va uno a Turismo, le asignan un guía, se le pide dónde se quiere ir y te dice que no se puede, que está cerrado, o lejos, o es tarde.
Al volver al hotel, se comenta con la recepción que no se ha visto lo deseado, sino otro lugar, y entonces te dicen: "Ah, pero... si está al lado nomás, y ayer estuve yo."

Viajando.

Va uno en coche, y en el peaje de la ciudad que sea, dices que quieres ir a un pueblo. Te mandan en una dirección que no te suena y en el papel del ticket apuntan en nombre del lugar que has dicho. Después de otros dos peajes (de carretera casi sin asfalto), y preguntar en cada uno, te cruzas (por fin), con un vehículo de frente. Se le para, se pregunta, y te has pasado 80 kilómetros (que son unas dos horas). Cuando vuelves a los peajes, te dicen que en el papel les pareció ver otra cosa, y cuando dices que les has dicho el nombre: respuesta corta.

Gastronomía.

La gastronomía local es típica de interior, con carnes sazonadas, picantes, y pescados de río. Lo interesante no es eso, sino que la espera media, en lugares buenos, ronda los 45 minutos. Y si vas a protestar al camarero, el amigo local te dice que te calles, que sino te pueden traer algo malo, otra cosa, o todavía hacerte esperar más.


Lógica 2: cuando llegué, me decían, "Ah, eres español, ostias", imitando el acento español. Y yo pensaba que se habían encontrado con gente muy malhablada...

miércoles, 20 de octubre de 2010

Potosí III

La visita a la mina es una de las cosas más espectaculares que pueden realizarse. No en Potosí, sino en el país. El primer contraste es los relativos medios de seguridad con los que se cuenta, que sin embargo son mejores que los que tienen los mineros. El segundo, es pensar cómo se realizaría esta visita en la Europa fóbica de hoy.



La entrada a la mina. En el arco de entrada, el mismo desde hace cientos de años, se puede ver restos de los rituales precristianos que todavía realizan los mineros, para calmar a los espíritus de la mina. Sí, es sangre, de llama.





La mina está gobernada por una dualidad en lucha perpetua: por un lado, el cristo de los mineros (al fondo en la foto, me costó poder tomarla); por otro el "tío" o diablo de la mina, que hay que aplacar para poder sacar el mineral a la tierra. En origen el "tío" era el dios de la mina, pero como en las lenguas derivadas del pukina (quechua, aymara) la "d" no se podía pronunciar, se convirtió en tío.
Estos mineros comentaron que al tío le hablaban de tú a tú, como compañeros que eran; solo respetaban al cristo de los mineros. Por supuesto, este cristo es diferente de los otros cristos. Este es para ellos.




Sin embargo, el Tío sí recibe rituales. En esta representación se ven los elementos mágicos fundamentales: tabaco, para que fume; hoja de coca, por la pachamama; y alcohol de 96 para que beba y en el miembro viril.


La mina, iluminada con flash. Solo con la lampara de la cabeza no se vería nada en la foto. Lo principal para sobrevivir dentro son el olfato y el oído. Cuando se camina por dentro se huelen diferentes elementos: azufre, que hay en las paredes; gas de las conducciones (algunas se abren y hay que pasar corriendo bajo el aire caliente a presión); nitroglicerina de la barrena. El oído te indica dónde se está barrenando y a qué distancia. El tacto te confirma la distancia, pues retumba el túnel.



¿Peligrosa la mina? Todo es relativo. Este grupo de amables cholitas indígenas y campesinos comenzó ese mismo día la segunda pequeña movilización en la ciudad (la víspera estaba bloqueada, por lo que tuvimos que entrar en la noche, en un autobús sin calefactor, donde entraba el aire de fuera a varios grados bajo cero; con las maletas en la baca entre sacos atadas con una cuerda). Al día siguiente se pudo salir y llegar a Sucre. Al otro día empezó una huelga salvaje en Potosí, por 19 días, en la que nadie pudo entrar o salir de la ciudad, hubo escasez de alimentos básicos y varios grupos hicieron huelga de hambre (a destacar: niños de colegios y las prostitutas locales). Sin embargo, cuentan que los turistas sin enfermedades ni prisa disfrutaron bastante y hubo quien aprendió a tocar la guitarra en las farras que se organizaban en la noche.



Potosí II

Potosí era una ciudad muy rica, como hemos descrito, y queda patente en los restos de su arquitectura colonial. Las casas presentan balcones a la calle con cierta estética, y los edificios estaban pintados de colores. Esta circunstancia constrasta con la vecina Sucre, donde vivían los dueños de los ingenios, que es totalmente blanca y se encala anualmente, como veremos más adelante.





Bolivia sigue manteniendo en su estructura urbana el antiguo sistema gremial, que en España da nombre a calles en cada ciudad. En Potosí es bastante evidente (sigue tras el camión, pero el atasco era importante).




La única leyenda viva que se mantiene en Potosí es que el Cerro Rico tiene tres vetas de plata, de las que solo se explotaron dos. No hay ningún estudio geológico que lo sostenga, ni ha entrado ningún ingeniero en la mina (aparte de como turista). Sin embargo, se siguen vendiendo derechos de explotación que se compran por pareja de mineros. Se sigue contando que hay quien, aunque sea con el estaño, se hizo rico de la noche a la mañana.


Potosí es una ciudad que vive por y para la mina, y la tenencia de dinamita es perfectamente legal. Cerca de la entrada de la mina está el mercado de los mineros. Se venden refrescos, que los turistas llevamos a los mineros como agradecimiento por su hospitalidad; tabaco negro sin filtro, para fumar dentro y para los rituales al "Tío; alcohol de 96, para beber dentro y para los mismos rituales; y dinamita y nitrato, que se puede adquirir libremente.
en la foto, los cilindros de cartón son la dinamita, las bolsas rosas el nitrato para aumentar la explosión, y la bolsa verde la hoja de coca para trabajar dentro. Un minero no come en la mina, únicamente acullica, hasta 400 hojas. La hoja de coca quita el apetito además de controlar el soroche, y se vuelve amarga a las 4 horas, señalando el descanso de media mañana.

Un cartucho de dinamita con la mecha colocada.

Algo más peligroso que un mono con una cuchilla...


miércoles, 13 de octubre de 2010

Potosí I



"Vale un Potosí" sigue siendo hoy expresión conocida, y memoria de uno de los grandes mitos de la historia en general y de Bolivia en particular.

Potosí es una ciudad en el altiplano boliviano, al sur del país. Tiene una altitud media de más de 4000 metros, siendo la segunda ciudad más alta del planeta (ciudad en sentido estricto). A pesar de esta circunstancia, el número de habitantes es de unos 200.000.

Potosí se encuentra en la falda de una de las principales huacas (montañas sagradas) del país: el Cerro Rico o Sumaq Orcko. Esta huaca fue durante muchos años la mina de plata más importante del mundo, de donde nace el mito, que empieza ya antes del descubrimiento en sí mismo.

Se dice que los incas conocían la existencia de plata en el cerro, pero que la montaña les habló, y con una fuerte explosión (de donde viene el nombre Potosí), les dijo que debían respetar el cerro "para los que vinieran después". Esta leyenda entronca con el hecho de que en el imperio maya se estuviera esperando la llegada por mar de unos hombres con barba.

También se cuenta que el descubrimiento fue accidental: una persona perdida encendió una hoguera en la falda de la montaña; siendo esta tan rica en plata, comenzaron a ver hilos de este metal precioso correr por la ladera, pues estaba a flor de tierra. Este descubrimiento se realizó en 1545.

En 1610, la ciudad era más grande que Sevilla, Londres o París, y se disputaba con Nápoles (española a la sazón) el título de la ciudad más grande del mundo. Entre finales del siglo XVI y principios del XVII Potosí contaba con 36 espléndidas iglesias, las mismas casas de juego, 14 escuelas de baile (flamenco en su mayoría), 800 tahúres profesionales y 120 damas de compañía famosísimas.

A partir de 1650 comenzó el declive de la población, que se salvó de ser un pueblo fantasma por la aparición del estaño.

Entre las leyendas de la ciudad y la mina se cuenta que 8 millones de personas murieron en la explotación de la plata, y que con la plata obtenida se podía hacer un puente que llegara de América a Europa. Ambas afirmaciones son, evidentemente, mitos.

En todo caso, es necesario recordar que la Real Academia de la Lengua recoge la afirmación "Te quiero un Potosí", y que la fama de la ciudad fue tal que se adoptó el nombre para otras ciudades americanas, en México y Estados Unidos de América.
El Cerro Rico de Potosí, formado por el Cerro grande y el Cerro chico (no, no es el cabezón de primer plano: detrás).
La Casa de la Moneda, donde se acuñaba la moneda imperial, en plata pura de primera ley.

La casa de la moneda en su interior, con el famoso mascarón, colocado en el siglo XIX y del que nadie tiene una explicación de su sentido.






viernes, 8 de octubre de 2010

Está escrito I

¡Esto es Marketing y lo demás tonterías!
Tecnología punta.


Ante todo, sinceridad.




jueves, 23 de septiembre de 2010

Salar de Uyuni III

El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.
Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.
Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.
Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.
Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y malandanza.
El numen de estos campos es sanguinario y fiero:
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
veréis agigantarse la forma de un arquero,
la forma de un inmenso centauro flechador.

Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
—no fue por estos campos el bíblico jardín—:
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.


Antonio Machado. Por tierras de España.






Rebaños de llamas en el borde del salar.

Y en los rediles. A muchos grados bajo cero.
El salar es como un inmenso mar de hielo en las horas vespertinas. Dicen que de noche se ven todas las estrellas del universo. Se intentó, pero el frío era tan intenso, y el riesgo de perderse rondaba la cabeza, que al final quedó pendiente.



viernes, 10 de septiembre de 2010

Salar de Uyuni II

En el Salar, hay algo más de 30 islas que dicen son de coral. En la principal, la Isla el Pescado o Incahuasa, crecen cactus durante cientos de años, alcanzando varios metros de altura, en medio de la nada.
Ahora, con el turismo, en esta isla ha abierto un café restaurante. Está a una hora de coche de tierra, y oscurece pronto, por lo que dicen que la gente se queda a dormir en el café durante unos dos meses.
Los perjudicados son una pareja de ancianos que, nadie sabe como llegaron, llevan viviendo en esta isla muchos años.



Las orillas del salar son de arena. En época de invierno, se levantar vientos que hacen que, cuando llegas desde dentro, no puedas avanzar. Además, todo cierra y nadie te da de comer o, aunque sea, abrigo. La pista tampoco se ve, por lo que los vehículos deben quedarse quietos esperando que amaine un poco. En esta ocasión, la electricidad se cortó durante tres días. Esto es lo que se ve desde dentro del coche.



Los pueblos del salar marcan la entrada con estas elevaciones, con el fin de que no se circule por donde el coche embarrancaría.



Es un lugar sagrado. La puerta da a una antigua chullpa en la que todavía se conserva una momia. La parte de arriba es un jardín de estatuas en las que una de las pocas personas que vive en este lugar del salar ha acumulado rocas con formas curiosas, además de trabajar alguna escultura.




El volcán sagrado, que domina el área; alrededor del mismo se han localizado varias tumbas sagradas con momias (chullpas). Viendo que los extranjeros, principalmente peruanos, las robaban, han juntado todas las momias en la chullpa principal.















miércoles, 1 de septiembre de 2010

Salar de Uyuni I

"Cuando Dios hizo el Edén pensó en América", decía el cantor. América, sin duda, ofrece paisajes increíbles, y una naturaleza exuberante y hermosa, aunque inhóspita, y en ocasiones, límite.
El Salar de Uyuni es uno de esos lugares. 12.000 km2 de desierto blanco, jalonado por un par de decenas de islas en medio de esa nada, con ecosistemas increíbles. Son 10.000 millones de toneladas de sal, en capas que suben progresivamente con las lluvias anuales, por lo que la explotación no afecta el entorno, al menos en apariencia.
El Salar está rodeado por pequeñas poblaciones, con modos de vida básicos, dedicadas al pastoreo de camélidos. Antaño, para ir de un lugar a otro tenían que bordear el salar durante varios días, cargando a las llamas. Cada llama lleva hasta 25 kilos de carga, si se pone más, se sienta y escupe. En estos pueblos son numerosas las chullpas conteniendo momias, pues hay varios montes sagrados (huacas) en la zona, como el volcán Tunupa.
Hoy, el transporte es en coche, evidentemente, si bien no exento de riesgos. No hay ninguna referencia en el Salar, y las brújulas no funcionan porque es la mayor concentración del mundo de litio (140 millones de toneladas, todavía sin explotar). Se necesita entonces un guía que sepa distinguir qué rodaduras llevan a donde, y mantener el volante recto. En otro caso, se pueden dar vueltas en círculo hasta quedarse sin gasolina, y morir de sed o frío en medio de la nada (para tener una idea de la superficie, es mayor que Asturias o Murcia).
Sí, el frío es intensísimo, y los vientos muy fuertes, especialmente en invierno. Sin embargo, en época de lluvias es zona de cría de tres especies de flamencos. Esta circunstancia, unida a que desde hace ya varios años existen varios hoteles construidos íntegramente por sal, convierten la zona en un lugar de extrema belleza y rareza.
Son las montañitas de sal sacadas de las piscinas para secar. La gestión de la sal se realiza siguiendo antiguas tradiciones de las que ya nadie recuerda el origen: cada familia tiene su parcela, pero para poder trabajarla tiene que contar con un hombre de más de treinta años; en todo caso, puede hacer que la trabaje otro y luego empaquetar y vender.



En medio del espacio, el viento helado arrastra un sombrero durante kilómetros.




Hay rutas más transitadas...



... y otras no tanto.